La vida nocturna del Caribe a través de imágenes de los bailarines del Son - EFE, 06/15/2009 07:58:00 aM
Murcia (España), 15 jun (EFE).- La personalidad, la noche y el amor por la música y el baile de los dominicanos se reflejan en las sesenta imágenes que el fotógrafo español Juan Manuel Díaz Burgos expone desde hoy en la ciudad española de Murcia.
En la muestra, titulada "Son", se mezclan los retratos en blanco y negro y el colorido de los hombres y mujeres caribeños.
La exposición es producto del trabajo de varios años en los locales nocturnos de baile a los que no acceden "los turistas", sino los verdaderos conocedores de las entrañas de una capital como Santo Domingo.
Díaz Burgos (Cartagena, 1951) explicó hoy, en la presentación de la muestra, que su amigo Ricardo Ramón, ex director del Centro Cultural de España en la ciudad caribeña, le llevó una noche al "Secreto Musical" un local del "caliente", por peligroso, barrio de "Villa Consuelo".
Relató que le llamó la atención su luz de neón azul y los dominicanos, vestidos a la moda de los años 50 con traje y zapatos de charol ellos, y con gasas multicolores, ellas, que bailaban al ritmo del son, música de origen cubano con raíces africanas y españolas, del que el fotógrafo se considera devoto.
En el local, Díaz Burgos quedó prendado de esa estética y de personas, en su mayoría "viejecitos", que vestían sus mejores galas y a pesar de su edad, mostraban una pasión común: beber un buen ron o la "mejor cerveza del mundo", y bailar a buen ritmo el son y otros ritmos caribeños.
A pesar de la pobreza en la que viven, aparecen, como recién estrenadas, las gorras, los pantalones planchados con una raya indeleble, las lentejuelas, los vestidos a modo de segunda piel, los brillantes zapatos de charol, las uñas pintadas, los cuidados bigotes, y los cuerpos enlazados para bailar como sólo ellos saben.
Díaz Burgos relató anécdotas de las noches de trabajo en la zona, incluido el robo de una pequeña máquina de fotos y se mostró partidario de continuar su tarea con las máquinas tradicionales.
"Acabo de encargar cien carretes de película de color para mi próximo trabajo", dijo.
Cualquier herramienta puede ser utilizada para expresarse, pero el color en digital no lo han conseguido todavía aunque se perfeccionará.
"La sutileza y las gamas de color de las máquinas tradicionales no los tiene el digital", aseguró.
Díaz Burgos trabaja en la actualidad en varios proyectos, uno de ellos en un barrio "marginal que ha ido creciendo en un terreno de nadie por el esfuerzo del ser humano para empezar de la nada", en una zona situada a 10 kilómetros de Puerto Plata.